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Paseando por l’Île de Bréhat (FRANCIA)

Rebuscando entre fotografías y después de un fin de semana muy romántico y tranquilo, recuerdo la Bretaña Francesa con más ganas que nunca. Sus acantilados, sus rocas rosas, su hierba verde y el Atlántico azul y bucólico.
El último día de nuestro viaje fue, posiblemente, uno de los que más me gustó. Bordeando la rocosa Côtes d’Armor llegamos cerca de Paimpol, justo a una zona llamada Pointe de l’Arcouest, donde dejamos el coche para subir a un ferry blanco que tardaría solo 10 minutos para llevarnos a nuestro destino.
La marea baja, el día gris y el aire frío se calaban hasta los huesos, pero olvidamos todo eso a partir del momento en el que distinguimos las hermosas casitas de la Isla de Bréhat. Verde, con diminutos barquitos de pescadores en medio de la tierra (falta de agua en ese instante), con unas casitas de cuento, con sus puertas de colores, me pareció un pequeño paraíso maravilloso.



L’Île  de Bréhat son, en realidad, dos islas unidas por un puente de casi 4km. No disfrutar de este lugar es imposible, la tranquilidad que proporciona el hecho de que no dejen circular a ningún vehículo motorizado, un clima suave (os juro que de repente salió el sol) y los arboles, las flores y esas casas constituyen un marco incomparable para el disfrute y el relax.
Aunque se pueden alquilar barcos que dan la vuelta a la isla, yo os recomiendo las bicis! La isla tiene curvas y alguna subida, pero es pequeña y encantadora, y en bici puedes ver la isla entera sin cansarte (las carreteras, aunque pequeñas, están muy bien conservadas). Además… ¡es de lo más romántico!




El recorrido debe llevaros desde Port – Clos hasta la Chapelle St. Michel (El punto más alto de la isla). Hay varios caminos… ¡hacedlos todos! En cada rincón se esconde una nueva estampa pastoril en medio de los campos verdes, las costas rocosas y el mar azul.
¡Impresionante! Yo me muero por volver, y puede que si lo haga, me alquile una casita de estas para pasar unos días de relax, o también existe un sencillo hotel en la isla: Hôtel Bellevue justo delante del puerto, perfecto para ver repicar las olas contra las rocas, cuando hay marea alta.




Creo, sinceramente, que es un viaje perfecto para hacer en pareja y pasar unos días de relax y juntos, o para estar con los niños, ya que en bicicleta y solos se lo pasaran genial y no necesitarán nada más.
¿Os apetece? ¿Nos vamos a La Bretaña?
Juliet.-

Paseando por L’Abbaye de Beauport (FRANCIA)

El verano ya está aquí definitivamente, o eso parece, y con este calor las ganas de ir a la costa aumentan considerablemente, pero también es verdad que algunos preferimos lugares costeros con menos masas. Por ello si pertenecéis a este último grupo o simplemente queréis unas vacaciones diferentes y más relajadas os recomiendo la Bretaña Francesa, un paraíso verde y azul, unas costas recortadas y preciosas y diferentes.
Si os decidís y vais a las Côtes d’Armor, os sugiero que paséis la mañana en esta Abadía fundada en 1202 en  Paimpol. Verde, agreste, romántica, bucólica, magnifica y bellísima. Me pareció un lugar muy bonito y sugerente, para pasear, conocer la historia y enamorarte un poco más de el norte de Francia.


La Abadia de Beauport fue fundada hace más de ocho siglos, con la ayuda del conde de Penthièvre y el conde de Goëlo. El conde de Goëlo cedió sus tierras cercanas al arroyo de Correc para la construcción del monasterio y sus huertas, sus campos de cultivo y sus bosques. A partir de ese momento y gracias a la suma de dinero de las donaciones recibidas, los monjes de la orden de los Premonstratenses (provenientes de Normandía) se pusieron manos a la obra para trabajar en la construcción de los edificios de la abadía.
Los monjes asegurarían así la cobertura de párrocos en todas las iglesias parroquiales de las cercanías incluída la iglesia de Kérity, aunque debido a que se hablaba lengua Bretona, por orden del Papa solo pudieron nombrarse rectores aquellos monjes que hablasen esa lengua.



A pesar de todas las dificultades la hermosa abadía se mantuvo próspera durante los s. XIII y XIV hasta principios de XVIII, y fue definitivamente clausurada tras la Revolución Francesa. Actualmente consta de un pequeño museo donde observar la historia de la Abadía y además se puede visitar entera con guía o sin ella.
Historicamente la Abadía de Beauport (recibió este nombre por los monjes que decían que era un bello puerto) fue uno de los puntos de salida de los peregrinos bretones que seguían el Camino de Santiago.



Por si estáis interesados os dejo aquí su página web, su dirección y sus precios:
Abbaye de Beauport – Kérity – 22 500 Paimpol
Abierto todos los días: verano --> 10h – 19h
                                     Resto del año --> 10h – 12h / 14h – 17h
Los precios varían de los 5,5€ de los adultos a 1,5 de los pequeños, además de tarifas para estudiantes o familias.  



Me parece un lugar digno de mención, ya que sus vistas son maravillosas y gracias al poco turismo se puede disfrutar de una atmósfera muy romántica y acogedora entre los muros del monasterio.


Maravilloso, ¿no creéis?
Juliet.-

Conocer Dinan (FRANCIA)

Volviendo a la Bretaña Francesa, nos vamos directamente a la preciosa ciudad de Dinan. Ciudad amurallada que se encuentra en la región de “Côtes d’Armor”.

Dinan está situada cerca del valle de Morlaix y frente al río Rance, y posee una maravillosa arquitectura medieval por lo que es conocida en todo el país como una de las ciudades más bellas de Francia.

Pasear por sus calles es increíble, como si trasladaras a otros tiempos, con rincones encantadores como el Castillo de Dinan o la Iglesia de San Maló. Impresionante.

Los lugares más bonitos, turísticos e interesantes de la ciudad son:

La Iglesia de St. Maló que data del s. XII y es uno de los edificios románicos más importantes de toda la Región. La espectacular torre con chaflanes, construida entre 1866 y 1874 respeta la arquitectura románica de toda la iglesia.

La Basílica de St. Sauveur es igual o más bonita que la anterior y aunque es del mismo siglo XII, en este caso los diferentes estilos (románico, gótico y barroco) conviven a la vez en esta construcción. Justo detrás del magnífico edificio encontramos “Les Jardins de L’Anglais”, con unas preciosas vistas del río y del acueducto.


La Torre del Reloj se ve desde cualquier punto de la encantadora ciudad de Dinan, data del s. XV, mide unos 45m. de altura y en su interior guarda la campana que Ana de Bretaña regaló al pueblo en 1507. Creo que es de obligada visita subir para poder apreciar la maravillosa vista que ofrece.


Ya sabéis como soy y como me gusta perderme entre callejuelas estrechas y rincones fabulosos, así es como encontré el coqueto mercado “La Cohue”. Romántico, cuidado y con una elegancia distintiva se pueden encontrar todo tipo de productos de alta categoría en su interior, productos típicos, frutas y verduras o simplemente pequeños detalles para regalar. Maravilloso.

Un restaurante que me sorprendió por su decoración y su gracia fue la Crêperie “Le Medieval”, de rojo, cuidada al detalle y en el centro de la ciudad. Perfecta su terraza si hace buen tiempo y gracioso su interior: una mezcla moderna y medieval.

Otra recomendación: el Hotel Arvor. Personalmente no me alojé en este maravilloso hotel de 2 estrellas, recién abierto. Pero me enamoró solo verlo y decidí que cuando volviera me quedaría en él: nuevo, cuidado, bonito, diferente, céntrico, barato y acogedor. Me pareció precioso.

¿Qué os parece Dinan?
Juliet.-

Paseando por Port Dahouet (FRANCIA)

Volvemos a Francia, volvemos a Côtes d’Armor y nos vamos directamente a Port Dahouet.



Pequeño y poco conocido, se sitúa cerca de Saint-Maló y goza del lujo de la tranquilidad, la belleza de un paisaje verde y azul.



Me sorprendió su colorido: los barcos de pesca y los de paseo, las casitas blancas y de colores conviven junto a pequeñas crêperies de colores delante del puerto.



Este pequeño puerto estaba muy cerca de nuestra casita en la Bretaña y creo que la manera más bonita de pasear y conocer estos rinconcitos es coger la bici y visitar con cierto encanto y a tu ritmo.


Subir hasta los acantilados para ver la magnífica vista al faro y al mar, es la mejor idea para disfrutar de este pequeño lugar.



Espero que os guste y os lo apuntéis en la lista de cosas que visitar en La Bretaña Francesa.



Juliet.-

Paseando por Fort La Latte (La Bretaña - Francia)

Después de una semana dura e intensa, vuelvo a estar aquí, feliz y contenta para explicaros otra visita en Côtes d’Armor.


Romántico, bucólico, impresionante y en medio de un paisaje excepcional se encuentra Fort La Latte, un castillo situado a 4km al suroeste del Cabo Fréhel (del que os hablé aquí) y a unos 35 km de Saint-Malo.



Nosotros la visitamos el mismo día que fuimos al Faro Fréhel, ya que se encuentra a poca distancia del mismo y nos pasamos toda la tarde visitando este Fuerte, que atrae por su historia y sus vistas a bastante turismo francés.


Construido en el siglo XIII por los Sres. De Goyon Duques de Bretaña, este lugar está clasificado como monumento histórico y abierto a los visitantes como veréis en su web (aquí).



Este fuerte se conserva en muy buen estado, y se pueden visitar muchas de sus estancias, nosotros las visitamos todas paseando tranquilamente aunque también existe la opción de coger a un guía vestido de época medieval, para que te explique de manera detallada todo el castillo.


¿Lo mejor? El color verde de la hierba y el lila de las flores, las magnificas y suntuosas vistas, el paseo por la torre viendo todos los acantilados de las Côtes d’Armor. Muy bucólico!



Juliet.-