El
fin de semana pasado mi chico y yo disfrutamos de uno de los fines de semana
más “British” en toda nuestra vida. Como ya sabréis la Reina Isabel II celebraba sus 60 años llevando la corona inglesa, y
Londres era una fiesta.
Cada
calle, cada rincón, cada restaurante y cada tienda, todo estaba lleno de gente,
de banderitas de la Union Jack y de
felicidad inglesa por ser ingleses “Proud to be british”.
Nosotros
no desaprovechamos esos 4 días e intentamos vivirlo tanto como nos fue posible.
Una de las noches nos fuimos a pasear por Covent Garden, para sentir el
bullicio y para disfrutar de sus deliciosas tiendas y sus divertidos espectáculos.
Seguimos
paseando por allí y decidimos probar otro de los miles de italianos que hay por
la zona (ya hemos ido a varios…jeje) y esta vez uno que no nos podía fallar.
Uno que nos hacía gracia probar por eso de que como a ambos nos gusta la cocina,
no queríamos dejar de probar a JamieOliver.
Jamie
Oliver es un famosísimo chef inglés nacido en Essex, que gracias
a la BBC se ha convertido en toda una celebridad.
Aunque primero fue pastelero, muy pronto se decantó por la cocina italiana y
también por la oriental, las cual sazona con hierbas aromáticas y especias.
Libros de cocina, programas de televisión pero además es un chef reputado,
considerado como uno de los más influyentes de este país.
Pues bien, uno de sus restaurantes está en Covent Garden, y siempre esta lleno. Pero esa noche tuvimos suerte y nos dieron mesa después de una espera muy cortita entre copas de chardonnay blanco.
Cuando
nuestro turno llegó, un camarero muy simpático nos llevó al piso de abajo,
donde nos sentaron en una deliciosa mesa en un rinconcito con sofá. A pesar de
que el restaurante estaba lleno y no cabía ni una aguja, no teníamos ninguna
mesa pegada a la nuestra, de forma que podíamos hablar tranquilamente (oooodio
tener las demás mesas super cerca, parece que comas con ellos!).
Pedimos
pasta, os recomiendo que si os gusta el chili os pidáis alguna de las
especialidades de la casa, no pican excesivamente y están deliciosas! El
segundo, por suerte lo compartimos, ya que los platos son bastante prominentes
y también partimos la fabulosa Pannacotta
con frutos rojos.
El
ambiente es informal y no es un sitio romántico pero la comida es deliciosa, el
servicio encantador y los platos son una maravilla dentro de su normalidad. Las
salsas son muy variadas, la pasta es hecha del día por ellos mismos, los platos
son grandes y los precios no son para nada excesivos. Os lo recomiendo.
¿Conocíais
a Jamie Oliver? ¿Habéis estado en alguno de sus restaurantes? ¿Qué os parecieron?
¿Os apetecería ir a este?







