Mi querido Londres vuelve (siempre, ya lo sabéis) y esta vez ha sido "por culpa" de un libro: “Londres Insólita y Secreta”, que inspirará muchos de mis futuros posts. Y este también.
Cuando el verano pasado estuve disfrutando de un mes en Inglaterra, en mi ciudad preferida del mundo entero, tuve la oportunidad de caminar, conocer y perderme por Londres. Y eso fue lo que pasó. Buscábamos la preciosa iglesia de los templarios que, se suponía, estaba cerca de Royal Courts Of Justice (que también os recomiendo).
Reconozco que íbamos perdidos porque no salía en la guía, sino que me lo habían recomendado, y lo tenía medio apuntado en el mapa con un pequeño punto en medio de la inmensidad de calles que forman el centro de la capital. Decidimos inspeccionar y nos metimos en unas callejuelas preciosas perpendiculares a Fleet St. como Essex St. o Midle Temple Ln, que se dirigen a la zona de Embankment.
De repente, nos encontramos perdidos entre el silencio de unos jardines magníficos, cuidadísimos y desiertos. ¡No había nadie! Reconozco que eran las 18h o las 19h por lo que las personas que trabajaban en esa zona debían de haber acabado su jornada laboral… y solo un joven inglés trajeado nos sorprendió preguntándonos si nos habíamos perdido. Confieso que (aunque no teníamos ni la menor idea de donde estábamos) le dijimos que no, porque nos enamoró ese lugar.
Tranquilo, sencillo, entre edificios de ladrillo rojo pertenecientes al Colegio Profesional de Abogados (Inns of Courts) descubrimos una fuente en el suelo, pequeña, pero encantadora, en medio de una plaza que parecía que hubiese estado allí toda la vida (y casi, casi porque es del s. XIV,) construida por los Templarios.
La plaza se conoce por Fountain Court (lo he descubierto gracias al libro mencionado, porque como os digo no teníamos ni idea de donde estábamos) y resulta ser un lugar literario ya que Dickens situó en este pequeño lugar una escena de sus novelas.
Os propongo un pequeño paseo: Situaros en Strand St. justo cuando cambian de nombre por el de Fleet St., quedaréis delante de el fastuoso Royal Court of Justice, y dadle la espalda para bajar por la atractiva calle de Midle Temple Ln hasta que giréis a la izquierda por Crown Office Row, donde quedaréis delante de la impresionante y sencilla iglesia de los Templarios (The Temple Church), en el centro de Londres, pero tan recogida y tapada, que muchos turistas la pasan de largo.
Volved a subir por el mismo lugar (o inspeccionad por otras callejuelas bonitas y sugerentes) y cuando lleguéis al punto de partida (Strand St.) girad a la izquierda siguiendo esta calle principal, ya que a unos pocos metros tenéis una bonita callejuela llamada Essex St. que tenéis que seguir para disfrutar de la pequeña plaza y su fuente, junto a un cuidado jardín lleno de flores.
Esta es una de las razones por las que adoro Londres. De repente descubres algo que parece un pequeño pueblo encantador en medio de una ciudad inmensamente grande, y te sientes solo, alejado del bullicio, pero sabiendo que a cuatro pasos más tienes un bar repleto de jóvenes ejecutivos bebiendo cerveza, o un restaurante italiano lleno de turistas.
Juliet.-














